Por Víctor Zaferson
En 2009 me enteré que el Hapoel Tel Aviv estaba tras los pasos de Salomón Libman, el arquero de Alianza Lima. El equipo israelí quería vender al nigeriano Vincente Enyeama, quien había recibido una oferta del multimillonario Chelsea de Inglaterra. Nunca vi jugar a este arquero africano, pero ante Argentina, en pleno Mundial de Sudáfrica, acabó por convencerme. En África dicen que es el mejor arquero de ese continente. Aunque algunos prefieren a Carlos Kameni, el camerunés del Espanyol de Barcelona. Enyeama tiene 27 años y es el sucesor en el arco de la selección de Nigeria del legendario Peter Rufai, quien tapó en el Mundial de Estados Unidos 1994.
Enyeama fue al Mundial de 2002 como suplente de Ike Shorunmu, quien le cedió el puesto en el último encuentro de la fase de grupos ante Inglaterra. Desde entonces, Enyeama, de 180 centímetros de estatura, se hizo del puesto y ha defendido a su país en todos los torneos internacionales que han disputado las ‘Súper Águilas’.
Jugó en tres clubes de Nigeria hasta que en 2004 recaló en Israel, donde se mantiene hasta ahora con mucho brillo.
Si no fuera porque Lionel Messi fue el más peligroso de Argentina ante Nigeria y tiene más fuerza mediática, Enyeama pudo haberse quedado tranquilamente con el título de “Jugador del partido”.
Posee unos reflejos increíbles. Es seguro bajo los tres palos y rápido de piernas y brazos. Un colega nigeriano de Kick Off me reveló que no entiende por qué sigue jugando en Israel, porque bien podría estar en un mejor equipo en Europa y jugando los torneos de ese continente.
Si Enyeama repite la actuación sobresaliente ante los albicelestes, su destino podría cambiar luego del mundial. Y quizás, si deja el Hapoel Tel Aviv, el ‘Yuyo’ Libman, si es que la oferta de ese club es real, tendrá la ocasión de salir ya al exterior. Y pensar que antes del encuentro ante los dirigidos por Maradona, pocos tenían idea de su existencia.
