Compartir

El torero mexicano Joselito Adame consiguió abrir la puerta grande del coso El Vizcaíno en la primera corrida de Feria en la ciudad de Chota, Cajamarca, en mérito a dos faenas importantes en contenido, de saber el oficio y echar mano de recursos cuando los toros no se emplean a fondo o resultan si acaso algo inciertos, resolviendo en milésimas para no bajar tesituras serie por serie.

Cabeza clara que funciona como reloj suizo. Cortó oreja de su primero con fuerte petición de la segunda que si acaso el juez no concedió pudo ser –a más de su potestad- por caer la espada algo perpendicular y de trayectoria atravesada.

Otro apéndice cortó del quinto en el que se mostró importante ante un toro que fue de más a menos, recortando su recorrido y ante el que si no era enjaretando el muletazo largo no dudaba en acompañar el viaje pulseando con tal de no interrumpir series.

En ambos, dejó evidencias de su buen manejo del capote, y de su variedad, quites por zapopinas en su primero y chicuelinas en el otro, pero lo fundamental, meciendo los brazos a compás por verónicas en aquel y a pies juntos los lances en el otro.

Destaco por sobretodo la forma de torear al natural, cuidando las alturas según convenía, para no privarse del toreo por bajo, barriendo la arena, lento, templado y profundo. Jairo Miguel no estuvo fino con el acero y por ello perdió trofeos. Pinchó lo que pudo ser una en su primero y aunque metió el estoque exponiendo volcándose con el toro distraído, demoró en caer y falló reiteradamente con la cruceta.

Estuvo lucido con el capote en sus dos toros, mejor en el segundo que trasmitió más por su cuajo y emotividad al tomar el percal. Hizo quites y con muleta toreó despacio, gustándose por derecha en su primero que no dio opción por el izquierdo. En el de cierre, que ya se recostaba por el derecho, lo templó con entrega, obligándolo hasta que le levantó los pies del suelo y agudizó complicaciones con peligro. Descalzo siguió con manoletinas y desplantes pero no firmó la tarde con la espada. A punto estuvo.

Especial mención merece el tercio de banderillas de los dos últimos toros, que compartieron estos dos matadores con el subalterno El Santi. Pusieron la plaza a vibrar a pesar del frio. Y mención especial merece el maestro Víctor Puerto. Maduro, con oficio, toreando siempre a favor del toro para administrar lo poco –o nada- que pudieron ofrecerle hoy su lote, estuvo muy por encima de lo que traían.

El primero, sosito con poca fuerza y poco fondo de casta, tuvo poco recorrido. Saludó con sabor y temple a la verónica, despacio. Como también, con muleta retrasada, sin atacar, sino ayudando a ir para adelante, lo trasteó templado y con tiento. Un pero… prolongar la faena. Pinchó lo que pudo ser de premio. Con el 4º bis, tras la excesiva demora en salir el reemplazo, dio una lección de torería por el estar en el ruedo, y de torear, por cómo sacó agua de un pozo seco.

Es decir, de un toro casi parado. Echó mano de oficio y recursos, que a veces la técnica sola no es suficiente, para inventarse una faena de las que pueden paladear los aficionados. Y los hubo en El Vizcaíno, que en pie aplaudían al maestro.

Su temple –esencia-, su suavidad en los toques –virtud- el embarcar con lentitud y componer una música callada del toreo. Que hoy, señores, no sólo en Badajoz se dieron lecciones. También aprendimos de ello en Chota. Ficha de la corrida. Chota, Cajamarca.

Lunes 25 de junio 2012. Plaza llena. Lluvia intermitente pero intensa, en tarde más bien fría y nublada que motivó se las luces tempranamente. Se lidió ganado colombiano de Monterrey 1º, 3º, 5º y Hnos. Garzón. Y un sobrero de Monterrey. Justa presentación, cómodos de cabeza, salvo el 6º que fue el mejor presentado de la tarde, con cuajo y serio. Justos de fuerza y poco fondo.

Víctor Puerto (Esp), silencio y saludó ovación con petición de vuelta al ruedo; Joselito Adame (Mex), oreja y oreja; Jairo Miguel (Esp), palmas y silencio. Joselito Adame salió a hombros y sus compañeros despedidos con ovación.

Foto y Redacción Internet

Serieslimon.com
Compartir