Por Coki Gonzales
Desde que la Libertadores cambió de formato, en 2000, solo una vez se enfrentaron dos equipos peruanos en el mismo grupo. Fue en 2008, con Bolognesi y Cienciano. Esos duelos, a decir verdad, pasaron desapercibidos. Hoy, a las 7:50 de la noche, dos clubes nacionales se verán las caras en un partido que, sin ninguna duda, paralizará las redacciones. Será visto en todos los bares y restaurantes, y será escuchado por la mayoría de taxistas.
Alianza, por juego y resultados, ilusionó a toda su hinchada y despertó el interés de otros aficionados al fútbol. Juan Aurich impresionó, primero, por el trabajo serio de su directiva, que trajo a un técnico de primer nivel y conformó un gran plantel con extranjeros que marcan la diferencia. Luego llegaron los buenos resultados, como lógica consecuencia de lo antes expresado.
Este partido, además, cobra mayor importancia por el empate entre Bolívar y Estudiantes. Ese resultado en La Paz permite tomar como una posibilidad real la clasificación de los dos clubes peruanos. Para que eso ocurra no deberían registrarse empates entre Alianza y Aurich, aunque eso sería entrar en el terreno de las especulaciones.
Lo concreto es que hoy se enfrentan dos equipos muy parejos y con ideas parecidas. Ambos defienden con cuatro en el fondo, usan dos volantes centrales, otros dos muy abiertos por las bandas, y tienen un punta definido. La diferencia está en que los íntimos tienen un delantero rápido que va por fuera y los chiclayanos un enganche.
Ambas escuadras, además, han mostrado muchas variantes ofensivas. Todo indica que será un partidazo entre dos equipos peruanos que juegan “el fútbol de hoy”. El ganador será el que menos se equivoque.
