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En Ecuador no está instalado el pensamiento Aguinaga; el país norteño vive, más bien, tiempos de añoranza. Días atrás el ex timonel del tricolor señaló que la actual selección de su país no tenía comparación; en suma, que era “la mejor de todos los tiempos”. Pero la crítica especializada y el grueso del aficionado norteño esta vez discrepa con su ídolo. Alejandro Ribadeneira, coeditor de Deportes del diario El Comercio de Quito, tiene una lectura particular al respecto: “Se fueron acabando las figuras. Surgieron otras, pero aún no cuajan. No llegamos a ser contundentes. Después del ‘Tin’ Delgado no apareció otro superdelantero que la meta”. Inexperiencia y falta de oficio, a juicio del periodista ecuatoriano, son las taras que distancian a esta de sus generaciones mundialistas (2002-2006). Lo de Felipe Caicedo fue auspicioso pero también un problema: el mejor atacante ecuatoriano en la Copa América 2011 fue separado por su complicado carácter. Cristian Benitez, otro llamado a resolver arriba se lesionó, y así, con una defensa llena de variantes, Ecuador perdió con Paraguay. “Estamos mal atrás. Hay serias debilidades en el manejo de pelota aérea. La zaga no tiene mucho tiempo jugando y Perú puede aprovechar eso”, puntualizó Ribadeneira.


EL FACTOR VALENCIA. Decir Ecuador ahora es apuntar a Luis Antonio Valencia, ala derecha fija del Manchester United inglés. Pero el nuevo referente norteño acusa el mismo problema que Lionel Messi en Argentina y, en otros tiempos, el de Claudio Pizarro en Perú. Para Alejandro Ribadeneira se trata de un agudo tema regional (sudamericano) que hoy ataca a su selección: “No tiene en Ecuador jugadores del nivel que lo acompañan en su club, donde comparte su juego y su protagonismo”. Todo recae en que el ‘Tren’ con la camiseta de su país se convierta por defecto en un ‘10’ que también va por bandas y lanza a discreción, aunque sin un complemento. Pero esa falta de equilibrio el volante las resuelve a punta de embestidas y una complicidad silenciosa: el Atahualpa de Quito.


VALENCIA Y LA ALTURA. Hay un libreto casi definido para la selección ecuatoriana cada vez que juega en su fortín. Lo aplicó en el debut eliminatorio frente a Venezuela y surtió el efecto preconcebido: trotar las bandas, atacar por el centro; luego abrir la cancha y correr hasta desgastar al rival. “Es habitual que en el minuto 70 el equipo contrario esté agotado por la altura. Siempre se ha jugado a eso”, precisa el colega ecuatoriano. Y es en esta tarea donde la figura de Valencia se hace enorme por el ida y vuelta recurrente. Si al cierre de los caminos y a la rotación del balón, para no caer en el ahogo han apuntado las estrategias de Markarián, un 60% en materia defensiva estará resuelto.


AMBIENTE TIBIO Y ACTITUD. Otro contrapunto es destacable en Quito. De un lado, la pésima campaña cumplida por Ecuador en la Copa América (antepenúltimo), y el inicio a tropezones en las Eliminatorias ha acarreado una falta de optimismo en el hincha. Allá se le llama a esto “ambiente tibio”, falto de fe. Si hay un lugar común al que actualmente tiende el aficionado quiteño es: “Ojalá podamos mantener la localía”. Ello aun cuando años atrás la imbatibilidad de Ecuador en su bastión capitalino no merecía la mínima discusión. Por otro, está la actitud. Todo podría reclamársele al seleccionado que dirige Reinaldo Rueda menos el tesón para ir a buscar un partido y ganarlo. La prensa ecuatoriana tiene un consenso en este punto finalizada la segunda fecha del actual proceso clasificatorio: “En eso mejoró nuestra selección. El equipo se concientizó de su tarea, falló en varias líneas pero no se le puede reclamar por personalidad en la cancha”. ¡Atención!


RUEDA Y UN CUADRO SOLIDARIO. No habrá marcación personal sobre ningún atacante peruano. La tradición ecuatoriana no lo permite y menos la escuela de estrategas colombianos que ahí han recalado. El control del balón por parte del seleccionado ecuatoriano será tramitado vía los cierres de espacios y la marcación por zonas. La crítica allá ha sido clara en este punto: “Ecuador es un equipo muy solidario, defienden y atacan todos. Con la marca personal se pierde un jugador para el ataque y eso no es posible jugando de locales”. Además, Reinaldo Rueda jugará contra Perú seguro de que su cabeza no rodará, salvo que una goleada blanquirroja convierta al Atahualpa en epicentro de un sismo grado 9. Respalda al colombiano la sana costumbre ecuatoriana de mantener y madurar procesos (Anótese: ‘Bolillo’ Gómez, Suárez). “Solo dejaría de ser DT de nuestra selección de ocurrir un resultado en contra insostenible”, apunta Alejandro Ribadeneira. En suma, la posición de Rueda en Ecuador no es fuerte pero tampoco es tan débil. Incluso su idea inicial de poner una alineación en el llano distinta a la que utiliza en Quito fue respaldada. Con esto y una modificación en la zaga, el once ecuatoriano para mañana sería con: Banguera, Paredes, Campos, Erazo, Walter Ayoví; Castillo, Valencia, Montero, Suárez; Benitez (Borja) y Jaime Ayoví.


PERÚ Y EL MAGO. Ecuador no asiste al ‘fenómeno’ rotulado “Cuatro fantásticos” para Farfán, Pizarro, Guerrero y Vargas, que en Chile deparó miedo y burlas posteriores. En Quito la visión es global: “Perú tiene jugadores en su mejor momento y el técnico adecuado para manejar su talento”. Lo de Sergio Markarián en el acomodo de su pull de ataque es reconocido, aunque se incide también en las debilidades en retaguardia. El periodista de El Comercio ecuatoriano analiza este punto así: “En una buena tarde Perú puede meter 4 o 5 goles con una defensa como la nuestra que ha tenido muchos problemas. Markarián tiene la capacidad de hacer jugar al futbolista donde debe, no experimenta, y eso le dio frutos siempre”.

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