
La euforia le ganó a José Mourinho. Tras el gol de Kaká, que significó el 4-2 del Real Madrid sobre Villarreal, caminó con el puño en alto hasta quedarse parado celebrando frente al banco de suplentes del equipo contrario.
Fue entonces cuando los reservistas del “Submarino amarillo” le comenzaron a gritar de todo, al igual que los hinchas rivales del Real Madrid que estaban en esa zona de la tribuna. Tal como se ve en las imágenes de ESPN, el jugador Cani amenazó con lanzar una botella de agua para que detenga su festejo, pero al ver que Mourinho seguía gritando el gol y mirando fijamente a la tribuna, no tuvo reparos en arrojar el botellazo que apenas golpeó en un costado de la cintura al entrenador luso. Cani fue expulsado por dicha reacción.
DESCARGO DE MOURINHO
La actitud de Mourinho, tomada por el equipo contrario como una provocación, fue explicada por el propio técnico luego del partido.
“Todo lo que hago es siempre negativo. Juro por mi hijo que fui a celebrar el gol con él quien estuvo siempre detrás del equipo visitante”, señaló el polémico ‘Mou’. “Mi hijo tiene el abono tras el banquillo visitante y los jugadores del Villarreal pensaron que los estaba provocando. Se lo he dicho al banquillo del Villarreal. Si no me quieren creer es problema suyo”, remató Mourinho con la sangre en el ojo.
“Espero que cuando uno jura por su hijo, como mínimo le crean. Soy un padre loco por sus hijos y no jugaría más si no fuera verdad”, concluyó.