
Cansados de que algunos usuarios descarguen en forma gratuita sus películas o que las suban a sitios de video como YouTube, las empresas porno han decidido formar una alianza y contraatacar, al estilo Hollywood.
Según la BBC, las empresas del ramo han comenzado a presentar demandas por violación a sus derechos de autor en contra de un puñado de usuarios en la red que suelen consumir sus contenidos sin pagar.
Su estrategia legal no se quedará solo en el plano judicial pues la idea es “avergonzar” a quienes descarguen en forma ilegal estos contenidos, pues sus nombres aparecerán en los documentos legales.
Con esta acción, las empresas porno buscan desincentivar el consumo no autorizado de sus productos. Detrás de la estrategia se encuentra la empresa Pink Visual.
Diversos operadores están preocupados porque si antes la gente pagaba por los contenidos, ahora la mayoría presupone que el material es gratuito, algo que ha obligado a varios sitios exitosos a cerrar.
La industria pornográfica es una de las áreas más poderosas en Internet. Se cree que el 12% de las páginas tienen contenido de esta naturaleza y que cada segundo 28,000 usuarios acceden a este tipo de material. El 35% de las descargas en internet incluyen algún tipo de material pornográfico.