Tuvieron que pasar 44 años para que los alemanes gozaran su revancha. En Inglaterra 1966 se jugaba la final entre el anfitrión y la República Federal de Alemania. Cuando se disputaba el tiempo suplementario, Geoff Hurst metió un zapatazo que no entró al arco alemán.
Pero el árbitro decidió darlo como válido, luego de consultar con el línea. Una jugada algo parecida sucedió en el encuentro de hoy entre las mismas selecciones en los octavos de final de Sudáfrica 2010.
Frank Lampard pateó un cañonazo que pegó en el parante superior y luego se metió completamente al arco y luego salió. Iba a ser el 2-2 momentáneo. El árbitro uruguayo Larrionda no lo dio como válido.