
Por: Alberto Beingolea Farfán
“No me pongas el gorrito que voy a llorar”, dijo ‘Cuevita’. Pero no hubo lágrimas. Los seis chibolos se acercaron alegres. Confiados y conscientes de su sacrificio. Una Navidad lejos de casa es triste. Sin embargo, si el objetivo es llegar a un Mundial, vale la pena.
Los chicos lo saben muy bien. Con maleta en mano, con algo de espacio para regresar con el premio, partieron a Arequipa en busca de aplacar la pena con éxito. Y a mentalizarse para el debut, fijado para el 16 de enero.
El sentimiento los embarga, pero saben esconderlo. “Nosotros somos los más felices por estar en la selección. Estamos seguros de que el sacrificio valdrá la pena”, dijo Joazinho Arroé.
Porque no es fácil dejar la casa. El pavo no sabe igual si no es hecho por mamá con el delantal puesto. Por ello, el gusto del sabor más parecido a aquel solo podrá saciarse con un Mundial.
“No nos vamos a regresar con las manos vacías. Dejaremos la vida para hacer que esto valga la pena”, comentó André Carrillo, otro sonriente con lágrimas en el corazón.
La ‘Culebra’ decidió formar entonces, junto con sus compañeros, una familia. Así, Osnar Noronha, Héctor Cruz, Renato Zapata y el resto de seleccionados, no se sentirán tan solos este 25. Ahora el sabor del pavo mejora.
Conózcalos. Sígalos. Estos son los luchadores que, como alguna vez usted, se alejaron de casa en pos de algo grande. Que nos hará compartir un mismo regalo de Navidad. Y que hará brotar al fin, esas lágrimas que el buen ‘Cuevita’ se aguantó.