
La frase salió de los labios de Florentino Pérez, y estaba dirigida a Sandro Rosell, presidente del Barcelona: “A ver, Sandro. ¿Cuánto queréis por* Messi? “. Es evidente que el presidente del Real Madrid estaba bromeando en el marco de una distendida comida de confraternización entre ambos clubes. Es muy probable que horas después, tras el histórico 5-0 sufrido en el Camp Nou, le sobraban ganas de comprar al argentino.
Rosell respondió rápido en aquel intercambio de bromas previo al clásico. “Hombre… nosotros no vendemos. Pero pensamos en que quizás nos vendría bien comprar a Cristiano Ronaldo. Ojo, como suplente, porque en nuestro equipo titular, la verdad, no creo que tuviera sitio”.
MESSI NO ESTÁ EN VENTA
Las bromas son la mejor forma de decir lo que uno no se atreve a plantear en serio, porque ningún equipo del mundo, y eso incluye al Real Madrid, diría “no” a la posibilidad de tener a Messi.
Pero el Barcelona es un equipo con suerte, porque al argentino, hombre de pocos gustos y fidelidades firmes, no se le pasa por la cabeza dejar el club que le está permitiendo luchar en la Liga más grande de todos los tiempos. De haberse quedado en el fútbol argentino, muy probablemente otra habría sido la historia.