Inglaterra saltó a la cancha del estadio de Ciudad del Cabo con un equipo que cuenta su valor en millones de dólares. Pero la atención se la llevó justamente un jugador que quedó en la banca de suplentes y cuya cotización anda por los suelos: Robert Green.
Tras su su error ante Estados Unidos (el que le costó el empate a su equipo), el arquero inglés tuvo que aceptar ser remplazado por David James, jugador de mayor experiencia y más acostumbrado a las críticas por blopper que acumula a lo largo de su carrera.
Ya a los cinco minutos de partido, empezó su show y convirtió un centro sin peligro en un despeje de puños apurado. Como para pedir el regreso de Green. Mientras en el otro extremo de la cancha, casi nada llamaba la atención. Pese a su superioridad en todas las líneas, Inglaterra no pudo apabullar a la modesta Argelia durante todo el primer tiempo.
Green no jugó pero fue figura hasta el final, en un partido donde nadie fue capaz de hacer una sola jugada interesante en la cancha. Y hay que estar seguros que quien más cerca estuvo de lograrlo fue el argelino Ziani.
En el segundo tiempo (quién sabe que clase de reprimenda les habrá dado Capello), los ingleses decidieron pisar más el área, pero la amnesia se apoderó de ellos y se olvidaron de cómo definir. Los goles que hace Lampard, Gerrard y Rooney en la Premier los fallaron ayer ante Argelia, que tuvo un buen alíado a su arquero. ¿Qué distinta hubiera sido la historia si Green hubiera nacido argelino?
Alineación:
INGLATERRA: David James; John Terry, Jamie Carragher, Ashley Cole, Glen Johnson; Gareth Barry, Frank Lampard. Steven Gerrar, Aaron Lennon; Wayne Rooney, Emile Heskey.
ARGELIA: Rais M’Bolhi; Antar Yahia, Rafik Halliche, Nadir Belhadj, Madjid Bougherra; Medhi Lacen, Hassan Yebda, Ryad Boudebouz; Karim Ziani Foued Kadir, Karim Matmour.
Árbitro: Ravshan Irmatov.
Estadio: Green Point Stadium (Ciudad del Cabo).
