La cantera del Barça pone la Liga a un paso (2-3)

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El FC Barcelona salió a jugarse la Liga y la temporada con ¡8 canteranos! en el once titular, a saber: Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Maxwell; Busquets, Xavi, Keita; Pedro, Messi y Bojan. Sin novedades en lo táctico, sin novedades en cuanto a la apuesta y con la claridad de conceptos a la hora del camino ofensivo: delanteros rápidos, pequeños y precisos para contrarrestar el teórico planteo físico de los locales.

El Sevilla, por su parte, finalmente se jugó por un 4-4-2 con dos bandas abiertas y Luis Fabiano de entrada. El riesgo asumido era loable pero veríamos cómo le salía a Álvarez jugar con extremos bien abiertos en un medio del campo muy poblado por el conjunto blaugrana: Palop; Adriano, Escudé, Fazio, Konko; Zokora, Renato, Capel, Navas: Luis Fabiano y Kanouté. En cuanto al once sevillista, si Kanouté no enganchaba con su mediocampo, los andaluces tendrían problemas.

El Sevilla optó por cederle el campo a los de Pep y rápidamente el Barcelona se fue con todo a buscar a Palop, de forma natural y con el juego de siempre: toque, movimientos, espacio y Lionel Messi. Siempre él. En cada partido que su equipo lo necesita, el crack argentino aparece y en el Pizjuán se hizo presente rápido: recibió al borde del área, media vuelta y remate al palo izquierdo de Palop que poco pudo hacer. El Barcelona era campeón en ese momento y jugaba de maravilla. La orquesta sonaba, como siempre.

La circulación blaugrana tenia dos dueños, uno excluyente, Xavi y otro, de enorme jerarquía en Busquets. Messi enganchaba en con ellos y Alves ocupaba toda su banda sin preocuparse en absoluto de Capel y superándolo en defensa con su juego de ataque. La visita merecía sentenciar mientras al Real Madrid le daban una mano en forma de roja y penalti. La Liga se definiría en la última jornada con estos resultados.

El Sevilla no era capaz de aguantar el juego culé, tal y como lo anticipamos en el análisis previo. Las bandas jugaban muy abiertas y el mediocampo culé decidía a su antojo y cuando esto sucede no hay partido. Xavi se la puso con la mano a Bojan y el canterano puso el 0-2 y la tranquilidad en el bando blaugrana. Era merecido y hasta corto el resultado. Todo parecía definido, incluído el campeón, sobre todo con el gol de Yeste en el Bernabéu.

Mientras tanto, en el Sánchez Pizjuán, el Barcelona seguía a lo suyo. Tocaba e iba en vertical mientras los andaluces sólo se dedicaban a pegar y a remarcar, con ello, su impotencia. El partido era el mismo al de la revancha de la Copa del Rey, pero con un Palop humano y un Barcelona aprovechando dos de 5 que tuvo. Con el 0-2 y campeón nos fuimos al descanso.

El complemento arrancó de la misma manera con la que vivimos el primer tiempo. El Barcelona no pasaba apuros y el juego seguía siendo fluido por parte de los visitantes. El Sevilla tenía algo más de fortaleza pero no era suficiente como para complicarle el partido y la liga al Barcelona y además Konko vio la roja. El tiempo pasaba y las novedades seguían siendo las mismas de siempre: la cantera blaugrana se imponía al poder y los millones merengues. La historia, en Sevilla, se había acabado a pesar de los descuento de Kanouté y Luis Fabiano, más efectistas que efectivos.

El Barcelona dominaba al Sevilla y la cantera blaugrana se daba un festín de autoridad, de identindad futbolística y, de paso, ofrecía una lección gratuita a todo el poder económico que había intentado boicotear este ejemplo de democratización total de los efectivos de una plantilla. El Barcelona, sin importarle lo que hiciera el Madrid de los millones, ya era virtual campeón a falta de un partido, moralmente superior y colectivamente insuperable.

El Barcelona, además de ser el mejor, era el primero. No hay forma de comprender lo que significa su ejemplo si no se cree en la igualdad y en los valores que permiten a los grupos imponerse. Todo eso sigue siendo el FC Barcelona, el de los 8 canteranos que tienen a un paso la liga.

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Category: Noticias
Added on: May 8, 2010